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viernes, 26 de agosto de 2022

El viaje de los Reyes Católicos a la capital del Santo Reino

 

A finales del siglo XV nuestra ciudad vivió una de las épocas más apasionantes de su historia, todo ello porque la capital del Santo Reino servía de frontera con el reino de Granada. Nuestros antepasados vivieron la visita, hasta en cuatro ocasiones, de sus majestades Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, popularmente conocidos como los Reyes Católicos. Tres de sus estancias se produjeron antes de la reconquista y una última después de la misma.

Uno de sus viajes se produjo desde el 10 de septiembre hasta mediados de octubre de 1485 para conquistar Cambil y Alhabar, como así sucedió. La tercera visita tuvo lugar entre el 22 de mayo y el 20 de octubre de 1489 para tomar Baza. En esta visita, la reina Isabel vivió sola junto con sus hijos y su corte en el desaparecido Palacio del Obispo, situada en la calle Campanas esquina con la calle Cerón.

Tan importante era su estancia en dicho palacio que se construyó un arco volado que comunicaba el inmueble con la primitiva Catedral de Jaén para que la monarca pudiera asistir a las misas que se celebraban en el templo. Esta época pudo marcar un antes y un después en el futuro del reino, puesto que algunos historiadores aseguran que fue aquí, en Jaén capital, donde Isabel de Castilla le dio el sí a Cristóbal Colón para que éste pudiera hacer su ansiado viaje a las Indias.

La cuarta y última estancia se encuentra documentada y de ella se comenta que duró apenas unos ocho días, ya que regresaron a Jaén el 2 de agosto y la abandonaron el día 10 para dirigirse a Granada.

Siempre se ha comentado que la capital del Santo Reino era la ciudad perfecta para que los Reyes Católicos pudieran dirigir desde aquí una Reconquista de Granada con el que poner fin a la época árabe en la península iberíca, pero quizás tanta visita pudo estar relacionado con una intensa amistad que Isabel la Católica mantuvo con la gobernadora de Jaén, y a su vez viuda de don Miguel Lucas de Iranzo, Teresa de Torres.

Tal era el cariño que la monarca le tenía a la noble que, una vez Teresa de Torres abandonó la ciudad para enclaustrarse en un convento sevillano en la categoría de monja rasa, decidió sacarla de dicho recinto cristiano para convertirla en Abadesa Mayor del Monasterio de Isabel la Real situado en el barrio del Albaicín de la capital nazarí, donde Teresa de Torres vivió sus últimos años de vida.

viernes, 19 de agosto de 2022

El desposorio De Iranzo-De Torres: Una unión singular

 

Si hay una familia destacada en la historia de la capital del Santo Reino es aquella formada por don Miguel Lucas de Iranzo y doña Teresa de Torres. Don Miguel Lucas nació en Belmonte, un municipio de Albacete, en 1453. De origen humilde, vivió sus primeros años en el seno de una modesta familia hasta que entró en la corte real al servicio de Juan Pacheco, Marqués de Villena. A través de éste lograría servir como paje del futuro rey Enrique, logrando ascender en su carrera profesional gracias al vínculo afectivo que mantenía con el futuro monarca.

Pese a su rivalidad con el propio Juan Pacheco, Beltrán de la Cueva y Pedro Girón, Miguel Lucas llegó a desempeñar puestos de responsabilidad tales como Halconero Mayor del Reino, Chanciller Mayor de Castilla y Alcaide de Alcalá la Real, Andújar y Jaén. Después fue nombrado Corregidor de Baeza y Condestable de Castilla.

Doña Teresa de Torres, en cambio, era Condesa de Villadompardo. Si bien se desconoce la fecha de su nacimiento, si se han encontrado documentos que certifican que era la única hija legítima nacida del matrimonio entre Carlos de Torres, IV señor de Villadompardo, y doña Guiomar Carrillo.

Aprendió a leer y a escribir gracias a la educación recibida en el convento de las clarisas de Jaén, de la orden franciscana. Poco tiempo más tarde, bajo la tutela de su tío Juan de Torres tras la muerte de su padre, comienza a recibir una educación típica de las señoras de la corte, como montar a caballo o conocer los juegos, bailes y formas de actuar y vestir de aquellas damas que acompañaban a los nobles.

Fue el propio rey Enrique IV el que decide desposar a nuestros protagonistas, celebrando su boda el 1 de noviembre de 1456. Dos años más tarde, con el nombramiento de Miguel Lucas como barón, conde y condestable de Castilla, nuestro protagonista se mudó definitivamente a la capital del Santo Reino. A partir de entonces, Teresa de Torres controla el mayorazgo urbano, las propiedades de su familia y todos los temas económicos y políticos de su familia a la sombra de su marido.

En diciembre de 1460 el matrimonio inaugura su sede definitiva, un desaparecido palacio, del que aún quedan algunos restos, en pleno casco antiguo de la ciudad, cercano a la Catedral de Jaén. Tras varios abortos, el 7 de enero de 1465, a las 10 horas, nació Luisa de Torres. Tres años más tarde, el 11 de abril de 1468, en plena madrugada, Teresa de Torres da a luz a un sano varón, Luis de Torres, a la postre heredero de la herencia de su familia. Después de sucesivos alumbramientos, un brote de peste acaba con la vida de Luisa de Torres el 8 de enero de 1470, tras una crisis de epilepsia.

Las malas lenguas aseguraron en aquella época que el matrimonio, precisamente, era de todo menos feliz. De hecho, se comentaba que el matrimonio dormía en alcobas diferentes. En el centro de la ciudad, en el desaparecido Palacio del Condestable, tanto Miguel Lucas como doña Teresa dormían en torres diferentes, construidas en el espacio comprendido actualmente como Teatro Darymelia. Cuando estos se mudaban temporalmente al Castillo de Santa Catalina, Miguel Lucas realizaba su vida en la Torre del Homenaje, mientras que doña Teresa vivía en la Torre Portera, popularmente conocida como Torre de las Damas.

Estas habladurías también comentaban que la dama sufría innumerables infidelidades por parte de su marido. Las más notorias fueron una bella mora que acabó fatalmente asesinada en el Alcázar Viejo de la fortaleza cristiana, y también la estrecha relación que, al parecer, mantuvo Miguel Lucas con el monarca Enrique IV.

El 21 de marzo de 1473, Miguel Lucas de Iranzo fue asesinado mientras rezaba de rodillas en la capilla mayor de la Catedral. Los culpables de tal fatal desenlace justificaban su acto en que, al parecer, la víctima apoyaba a los judíos de la ciudad. Su cuerpo fue enterrado en el panteón que la familia De Torres se había construido en la Santa Iglesia Catedral.

Desde entonces, Teresa de Torres gobernó la ciudad hasta el año 1500, época en el que abandona Jaén para convertirse a monja. Durante su gobierno, debido a la estrecha relación de amistad que mantenía con Isabel la Católica, la noble consiguió que los monarcas se hospedaran en la ciudad hasta en cuatro ocasiones. Incluso se comenta que fue en su tercera visita donde la reina Isabel acuerda con Cristóbal Colón su supuesto viaje a las Indias.

La vida de nuestra protagonista acabó en el año 1521, siendo Abadesa Mayor del Monasterio de Santa Isabel la Real por orden de Isabel la Católica, en pleno barrio del Albaicín de la ciudad nazarí.

Su único hijo, Luis de Torres, se enclaustró en un monasterio cordobés, según las habladurías de la época, porque no fue correspondido en el amor. De este modo, finalizó, para siempre, el linaje de los De Torres-De Iranzo. Una familia que tanto dio, y tanto le tenemos que agradecer, aún en pleno siglo XXI, los habitantes de Jaén.

viernes, 18 de febrero de 2022

Personajes ilustres de nuestra tierra: Catalina Mir Real

Catalina Mir Real, natural de Palma de Mallorca, nació un 24 de diciembre de 1985. Fue allí en la isla balear donde pasó su infancia y también su juventud. No fue hasta después de contraer matrimonio cuando se muda a la capital del Santo Reino a comienzos del siglo XX. Es en nuestra ciudad donde participa activamente en obras benéficas y de caridad como las conferencias de San Vicente de Paúl o la Junta de Damas de la Cruz Roja.

Su mayor logro, y por la que es conocida, es la fundación de una escuela nocturna en el barrio de la Alcantarilla, más conocida como Escuela Nocturna del Niño Jesús de Praga. Con esta institución, Catalina Mir Real buscaba atender a aquellos niños y jóvenes que trabajaban desde bien temprano. Quería contribuir a eliminar, en la medida de lo posible, el alto analfabetismo que existía en nuestra ciudad.

El espíritu originario de la escuela fue el de la promoción social y cultural de la familia y la juventud. Con el fallecimiento de nuestra protagonista, en 1961, los estatutos de la institución se actualizaron y su denominación cambió por la actual Fundación Catalina Mir Real. Desde entonces, su hijos son los encargados de continuar con la labor que nos había dejado su madre.

También Catalina Mir Real es recordada por su prosa y por su poesía, habiéndonos dejado regalos tales como Cuadritos y Recuerdos, Viernes Santo, Abril, Noviembre, Nochebuena o Cuando el tiempo es malo, entre otros.

viernes, 10 de diciembre de 2021

Personajes ilustres de nuestra tierra: Sor María de Gracia

Sor María de Gracia fue una mujer que vino a Jaén a finales del siglo XV acompañando a Isabel la Católica durante su intento por reconquistar Granada en aquellos años prósperos para nuestro país. Era una mujer muy humilde, sencilla, leal y protectora de los suyos. Fue fiel defensora de la monarquía y de sus creencias religiosas.


Fue tanto el cariño que procesó a nuestra ciudad que decidió ingresar como hermana en el Convento de Santa Clara de la capital del Santo Reino. Durante su estancia en el recinto religioso, nuestra protagonista pedía una y otra vez con fervor volver a ver el mundo con los ojos de su niñez y, al parecer, el milagro se obró.

Ella tenía una gran devoción al Nacimiento del Niño Jesús. Por Navidad siempre buscaba por el barrio a un recién nacido. Su finalidad era ir casa por casa para pedir limosna, o lo que es lo mismo, ropa y sustento. Luego, celebraba una pequeña procesión por el interior del convento para ofrecérselo a la Virgen María y, al terminar, devolvía al bebé de nuevo a su madre con la conocida Cesta de Primera Postura, o lo que es lo mismo, con todo lo recaudado de las limosnas pedidas.

Por desgracia, nuestra protagonista vio finalizar su vida en 1538, rodeada de aquellas hermanas que vivían día tras día con ella en ese recinto que tan feliz hizo a una mujer que siempre velaba por el bien de todo aquel que necesitara de su ayuda, de su amor y de su comprensión en esa centuria tan dura en nuestra ciudad como lo fue el siglo XVI.

viernes, 22 de octubre de 2021

Personajes ilustres de nuestra tierra: Rosa Butler y Mendieta

Rosa Butler y Mendieta fue una escritora del siglo XIX creadora de obras tan prestigiosas como La noche y la Religión o La creación del mundo, entre otras. Hija de Tomas Butler, capitán del ejército, y María de los Dolores Mendieta, nació en la capital del Santo Reino en el año 1821. Su vida cambió radicalmente cuando sus padres fallecieron aun siendo ella una niña. Una tía suya por parte de padre, doña Rosa Butler, la cuidó junto a su marido, Antonio Izquierdo, con quienes vivió en la provincia de Cádiz durante gran parte de su vida.

Rosa Butler sufrió las consecuencias de los frentes que España tenía abiertos en aquella época, que sumieron al país en un gran problema económico. Pudo vivir la independencia de las colonias de América y cómo las ideas ilustradas entraban en nuestro país y abrían la mente de las personas.

Colaboró con sus trabajos en varias publicaciones tales como El Pensil Gaditano o La Mujer, consiguiendo mantener una relación fluida con las distintas tendencias del movimiento feminista que se empezaron a crear en nuestro país en la segunda mitad del siglo XIX.

Su estilo literario siempre giró en torno al Romanticismo, siendo la soledad, la melancolía, la religión o la muerte de sus padres sus temas favoritos junto con su lado feminista, dejando claro su compromiso fiel con la mujer.

Nunca se supo con qué edad falleció, aunque se conoce que su muerte fue temprana. Aún así, siempre quedarán sus obras literarias y su recuerdo en aquellos que dejaron testimonio de sus andanzas por la España de mediados del siglo XIX.

viernes, 20 de agosto de 2021

La vida de Miguel Hernández en Jaén

El 18 de febrero de 1937 el poeta Miguel Hernández redacta la siguiente carta a su entonces prometida Josefina Manresa en la que le comenta lo siguiente:

“Te voy a dar una noticia que no sé si te agradará o no te agradará. A lo mejor ya no puedo recibir carta tuya aquí, en Madrid. Un día de estos salgo para Andalucía. No te puedo dar muchos detalles sobre mi viaje porque conviene que no se haga público”.


Por aquella época el escritor, tras su estancia en Madrid, pasó a formar parte del Altavoz del Frente (órgano encargado de la propaganda de la República) bajo la supervisión de Vittorio Vidali, más conocido como Comandante Carlos Contreras.

A nuestra ciudad llegó un 3 de marzo de dicho año para formar parte del Frente Sur, organismo de intelectuales encargados de la propaganda republicana en campo enemigo. Desde aquí escribe los poemas Aceituneros, El sudor, Campesino de España o Jornaleros, obras que luego formarían parte de la colección Viento del pueblo, considerada como una de sus creaciones más paradigmáticas. Desde el primer día su mayor obsesión fue relatar la lucha y la vida del campesino español, como así hizo.

Desde Jaén volvió de nuevo a escribir a su futura mujer:

“Mi queridísima Josefina. Espérame. Voy dentro de cuatro días. Prepárate para nuestro casamiento. Vas a venir a Jaén conmigo. Tengo una alegría muy grande, nena. No se te hará antiguo el vestido…”

El 9 de marzo Josefina y Miguel Hernández se casan en Orihuela para, dos días más tarde, viajar a Jaén y mudarse a la residencia que el Altavoz del Frente tenía en la calle Llana. En esta vivienda comparte estancia con el también poeta José Herrera Petere y su mujer Carmen Soler. El rincón favorito del matrimonio era el entorno de Jabalcuz, donde Josefina comenzaba a escribir a máquina para deleite de su esposo.

El 21 de marzo nació la publicación Frente Sur, de dos tiradas a la semana, en la que el poeta le dedicaba gran parte de su tiempo escribiendo hasta quince colaboraciones de amplia temática. Mientras tanto, escribe otras obras tales como El refugiado, La cola, El hombrecito y Los sentados, estas formando parte del volumen Teatro de la Guerra. En Jaén Miguel Hernández también escribe la obra dramática Pastor de la muerte, premiada en 1938 con un Áccesit en el Concurso Nacional de Literatura.

Un mes después, el 19 de abril, muere la madre de Josefina Manresa, cuyo entierro fue costeado por el poeta. Hasta Cox, municipio alicantino, viaja el matrimonio, donde sus caminos se separan, al menos geográficamente hablando, ya que Miguel Hernández regresa de nuevo a Jaén acompañado de su cuñado, mientras que Josefina se queda en su tierra natal. De hecho, esta decisión provoca que el poeta recibiera la noticia de que iba a ser padre por primera vez vía carta postal.

Durante su estancia en la capital del Santo Reino, Miguel Hernández viaja a los municipios de Porcuna y Lopera para ofrecer consuelo emocional a los combatientes. Tras un pequeño viaje a Andújar, donde relata el conflicto bélico en el Cerro del Cabezo, abandona una Jaén Capital que nunca volvió a pisar un 7 de mayo de 1937 rumbo a Extremadura.


Uno de sus poemas más populares se titula Aceituneros, que dice así:

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

viernes, 2 de julio de 2021

Vida y obra de Fabián de Castro

Fabián de Castro y Heredia es un desconocido pintor de etnia gitana nacido en la capital del Santo Reino en el año 1868. Era hijo de un gitano tratante de caballos que se trasladó a la ciudad minera de Linares poco después de nacer nuestro protagonista. Antes de mudarse a Paris, Fabián de Castro fue buñolero, sillero, minero, torero y guitarrista, y no es hasta su viaje al país vecino cuando ejerce su oficio de pintor. Su finalidad era convertirse en un verdadero artista de raza gitana. Quizás por eso tuvieron tanta fama sus obras, porque en ellas la burguesía parisina apreciaba el atractivo de las civilizaciones puras y primitivas que en ellas se plasmaba.

Pero el motivo de su viaje no fue otro que el de ser un verdadero músico. Ocasionalmente, viajó a Rusia con un grupo de ballet, ganándose la vida de este modo, pero añorando al mismo tiempo la capital francesa. Es por eso que a esta ciudad viajaba frecuentemente, estrechando lazos con amigos que fueron muy importante para él en un futuro.

Frecuentando a varios artistas llegó incluso a formar parte de los denominados Banda de Picasso, porque los artistas españoles vivían en París esporádicamente. En definitiva, Fabián de Castro se hizo pintor a fuerza de conversación con pintores donde en los talleres de estos tocaba la guitarra.

A nuestro protagonista se le atribuye alguna que otra estrecha amistad con damas parisinas pertenecientes a la alta burguesía. Una de estas mujeres era musicóloga y protectora del pintor. Era tal la pasión que sentía por el artista que llenó su casa de obras de este.

De su estudio salieron cuadros que fueron expuestos en Barcelona. Pinturas realizadas del modo más primitivo posible cuya temática religiosa reflejaba retratos de supuestos obispos o cardenales, definidos en ocasiones como un Greco o un Tristán primitivos y vocacionales. La concepción de su pintura estuvo sujeta a un ejercicio de utilización de las formas que dejan atisbar aspectos más planos en la forma y menos aéreo en la concepción del espacio con resultados arcaicos en la forma pero para nada naïf.

Si bien nunca se conoció descendencia alguna, si es cierto que era tío de Natalia Castro, conocida por ser una de las modelos favoritas de Julio Romero de Torres. Su vida se apagó en 1948, ochenta años después de su nacimiento, en la ciudad a la que le debía todo lo que fue, París.

viernes, 2 de abril de 2021

La visita de Felipe IV a Jaén

Desde que Fernando III tomó posesión de Jaén las visitas reales a la capital del Santo Reino solían ser frecuentes, ya fueran estas solemnes, de paso o de tránsito. Así lo realizó Carlos I y Felipe II en los años 1526 y 1570 respectivamente. Felipe IV visitó nuestra ciudad con apenas diecinueve años y mientras privaba el Conde de Olivares en el año 1624.

La finalidad que buscaba el monarca era la de poner las costas del sur de España en estado de defensa ante las amenazas incesantes de holandeses y berberiscos. Otros historiadores sostienen que el motivo real era el de obtener subsidios para sostener las guerras y para mantener el elevado nivel de vida del que se disfrutaba en la corte.

El 11 de abril de 1624 Felipe IV llegaba a la capital del Santo Reino después de recorrer media Andalucía. Junto al monarca, también pernoctaron en nuestra ciudad personajes tales como don Gaspar de Guzmán, conde de Olivares, don Enrique Enríquez, conde de San Sebastián, o don Francisco Quevedo de Villegas, señor de la Torre de Juan Abad, entre otros.

Jaén, por aquella época, aún no había visto terminar su grandiosa catedral, contaba con veinticinco mil habitantes, se mantenían intactas sus hermosas murallas y el castillo, del que se seguían distinguiendo sus tres alcázares, gozaba todavía de su guarnición que velaba día y noche por su mantenimiento.

Doce parroquias, nueve o diez conventos de frailes y ocho de monjas, un priorato de Calatrava, numerosas ermitas y beaterios, dieciséis hospitales u hospitalicos, más de cien cofradías y hermandades y un sinfín de capellanías, de fundaciones y obras pías formaban parte del urbanismo de la época.

La primera reunión que se celebró para preparar la visita de su majestad tuvo lugar el 10 de febrero de ese mismo año en las desaparecidas casas del Ayuntamiento, situadas en la parte central de la Plaza de Santa María. A esta asistieron los caballeros veinticuatros de la ciudad don Juan de Berrio y Mendoza, don Juan Palomino Hurtado de Mendoza, don Cristóbal de Biedma Narváez, don Jorge de Contreras y Torres, don Luis de Torres y Portugal, don Pedro de Messía y Ponce de León, don García Fagardo de Castrillo, don Alonso López de Mendoza y don Diego Núñez de Alarcón y los jurados Lucas Serrano de Quesada, Francisco de Alarcón y el personero Cristóbal Rodríguez de la Fuente del Saúco.

Al día siguiente se celebró una nueva reunión a la que asistieron, además de los citados anteriormente, don Gaspar de Biedma, don Luis de Piédrola Valenzuela, don Sebastián Messía de la Cerda, don Gaspar de Biedma Narváez, don Pedro Messía Ponce de León, don Jerónimo de Salazar, don Alonso de Gámiz Saavedra, don Juan de Baena Calle, don Juan de Quesada Monroy y los jurados Miguel del Bajo, Sebastián de Oviedo, Pedro Ruiz de Alcázar, Francisco de Mercado, Cristóbal Perete, Gregorio Doncel, Fernando de Ludeña, Alonso Camarero Delgado, Fernando de Vilches, Gaspar de Pancorbo, Gonzalo Hanegas, Francisco de Alarcón y Bartolomé de Alcázar Palacios.

En estas reuniones, y en las sucesivas que se celebraron, se acordó el arreglo de caminos, el embellecimiento de jardines y fuentes, la sustitución de adoquinado, reparación de edificios y monumentos y preparación de un amplio dispositivo de seguridad para que Felipe IV no sufriera ningún percance lamentable.

Cuando su majestad entró en Jaén fue recibido por una salva de pólvora realizada desde el Castillo de Santa Catalina. Quedó tan impresionado Felipe IV que éste confirmó años más tarde los grandes privilegios con los que gozaba la ciudad. Durante su estancia en la capital fue alojado en el Palacio Arzobispal.

Ese 11 de abril de 1624 nuestros antepasados pudieron disfrutar de una comitiva formada por trompeteros a caballo anunciando el cortejo, jinetes con todo tipo de accesorios típicos de la época, coches de altas ruedas, literas transportadas por mulas o carruajes cargados de equipaje, mozos de mulas, lacayos, cocheros, escoltas…

Felipe IV ocupaba un lugar preferente en una carroza con seis mulas, dos cocheros y acompañado del marqués de El Carpio. Las luminarias preparadas para la ocasión y las campanas de todas las torres y espadañas hicieron que el monarca se encontrara impresionado por tal recibimiento.

El Cardenal-obispo le ofreció en su palacio una cena suntuosa servida en vajilla de plata. A la mañana siguiente, la corte madrugó para que Fernando IV escuchara misa en la inacabada catedral, donde besó la reliquia del santo rostro. Después, montado en su carroza, recorrería la antigua calle Maestra Baja para recrearse en las aguas abundosas del manantial de la Magdalena.

Antes de despedirse de nuestra ciudad, se comenta que también visitó el estanque islámico de la parroquia de la Magdalena y almorzó temprano para poner rumbo a la vecina ciudad renacentista de Baeza.

Al ser un viaje real relámpago, el Ayuntamiento se ahorró parte del dinero presupuestado, por lo que pudo devolver los préstamos tomados de una forma más fácil y rápida de lo previsto.

viernes, 19 de febrero de 2021

Personajes ilustres de nuestra tierra : Doña Teresa de Biedma

Por desgracia para muchos de los vecinos que residen en la capital del Santo Reino la vida de Doña Teresa de Biedma puede que sea un gran desconocimiento, y lo cierto es que motivos no faltan. Es muy difícil encontrar información fiable sobre este personaje, quizás por la censura continua que el mundo ha impuesto a la imagen de la mujer, sobre todo en las centurias que le tocó vivir a nuestra protagonista, los siglos XVI y XVII.

Doña Teresa de Biedma nació en nuestra ciudad en el año 1546 en una familia bastante acomodada, ya que su padre era uno de los caballeros veinticuatro de la ciudad de Jaén, o lo que es lo mismo, uno de los integrantes de aquellos cabildos municipales que decidían sobre los negocios y demás asuntos que surgieran en la capital del Santo Reino.

De su niñez no se tiene noticias al respecto. Tan sólo es conocido que su educación abarcaba nociones sobre como comportarse tanto religiosamente como siendo mujer.

A la edad de veintiséis años decidió enclaustrarse en el Convento de Santa Clara para huir de un matrimonio que muchos daban por imposible. Antes de su encierro, repartió su hacienda entre los más necesitados y demás obras pías, guardándose un pequeño sustento con el que ingresar en dicha orden religiosa. El convento para ella era un espacio de paz y libertad que no iba a encontrar en cualquier otro rincón de Jaén.

Durante sus más de cuarenta años como hermana religiosa pudo ser, durante siete de estos, sacristana del convento y entre sus funciones destacaba el despertar a la comunidad religiosa a media noche para maitines. Su vida se apagó en 1616 a la temprana edad de 70 años, dejando un legado difícil de borrar entre los muros del convento, o mejor dicho, entre los muros de su hogar.

viernes, 29 de enero de 2021

La importancia del linaje "Los Palomino" en la capital del Santo Reino

La familia Palomino fue un linaje que tuvo una enorme influencia en la capital del Santo Reino entre los siglos XVI y XVII precisamente por los negocios que estos mantenían con el Concejo, al que sirvieron acendradamente, llegando incluso hasta ocupar puestos tales como Caballeros Veinticuatro o Procuradores en la Corte Española.

El origen de esta familia nobiliaria proviene de Andújar. Sin embargo, el primer miembro de la misma en llegar a nuestra ciudad fue Alonso González Palomino, que residió en un palacio situado en la Collación de Santiago frente a las casas del Jurado Ballartes a finales del siglo XV.

Alonso tuvo un hijo, al que bautizaron Rui. Este último contrajo matrimonio dos veces, primero con doña María de Moya y posteriormente con Catalina Gutierrez. Ruiz González Palomino tuvo cuatro hijos con su segunda mujer, a los que llamó Diego, Rodrigo, Gonzalo y Bachiller Martín Palomino. Falleció en 1507.

De Bachiller Martín no se ha podido recabar datos relacionados con su vida privada o profesional. El hijo mayor, Diego, fue Caballero Veinticuatro en Jaén y Depositario General de la ciudad de Jaén. Rodrigo Palomino, apoderado El Viejo, fue Escribano Público de Torredelcampo. Y Gonzalo Palomino fue también Caballero Veinticuatro y Escribano Público de la capital del Santo Reino. Todos ellos tuvieron una amplia descendencia.

Por desgracia para esta estirpe empezaron a perder influencia hasta convertirse en una familia noble más de la provincia a mediados del siglo XVII, perdiendo todo el poder que en sus años gloriosos ostentaban.

viernes, 22 de enero de 2021

Cuando Cristóbal Colón visitó Jaén

La leyenda sobre cómo Cristóbal Colón convenció a los Reyes Católicos para que sus majestades subvencionaran su supuesto viaje a las Indias pudo tener su desenlace en la capital del Santo Reino, pero vayamos por partes.

Todo comenzó un 20 de enero de 1486, en Alcalá de Henares. Allí, el genovés se entrevista con los monarcas, y estos tildan la idea del navegante como disparatada. Cristóbal Colón, incansable en su lucha, decidió acompañar a la corte española en su cruzada contra el Islam mientras visitaba, supuestamente, la alcoba de la Reina de Portugal.

Entre la primera y la tercera entrevista que mantuvo Cristóbal Colón con los reyes, el Duque de Medina Sidonia se ofreció a costear el viaje y, para ello, informó a los monarcas de la decisión tomada. Es entonces cuando Isabel y Fernando ordenan en 1489 que las Ventas y Ayuntamientos que visitara Cristóbal Colón mientras se desplazaba desde el centro de España hasta la capital del Santo Reino costearan a éste las posadas, fondas y víveres que encontrara por el camino.

Por aquella época, los Reyes Católicos se mudaron temporalmente al desaparecido Palacio del Obispo, que se encontraba en la calle Campanas esquina con la calle Cerón entre el 22 de mayo y el 20 de octubre de 1489, gracias a la intensa amistad que mantenía Isabel la Católica con la entonces gobernadora de la ciudad doña Teresa de Torres, viuda de don Miguel Lucas de Iranzo.

Si bien Cristóbal Colón llegó a Jaén en junio de 1489, no fue hasta primeros de agosto de ese mismo año cuando se celebra la tercera y última entrevista entre Isabel la Católica y el marinero. En ella, la monarca accede a costear el viaje una vez haya concluido la guerra con Granada, como así sucedió. Mientras tanto, Cristóbal Colón se comenta que pudo acoger asilo en el desaparecido Convento de San Francisco, actual Palacio de la Diputación Provincial, al ser este muy afín a la orden franciscana desde su estancia en Italia.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Personajes ilustres de nuestra tierra: Magdalena del Prado

Magdalena del Prado nació en Jaén entre 1620 y 1625 y pertenecía a una de las familias nobles del vecino municipio de Torredonjimeno, siendo hija de don Manuel del Prado y de doña María de Valenzuela. Con el paso del tiempo contrajo matrimonio con don Cristóbal de Vilches y Alférez, a su vez caballero veinticuatro perpetuo de la ciudad de Jaén y cofrade de San Andrés.

Fue abuela de don Cristóbal de Vilches Alférez y Talavera, el cual hizo valiosos donativos a la Virgen de la Capilla, a la postre sepultado bajo los pies de la patrona. Nuestra protagonista también era pariente de Santo Tomás de Villanueva, venerable muy limosnero conocido como Padre de los Pobres. Su imagen aún se encuentra en la capilla de Santiago Apóstol en la Santa Iglesia Catedral de nuestra ciudad.


La vivienda de doña Magdalena del Prado se encontraba en el número 12 de la calle que lleva su nombre. El edificio fue destruido, sin embargo, aún se conservan restos de la misma, a destacar un blasón, un sol partido con el león y el castillo escudo de los Vilches, y un baquetón gótico con alfiz partido.

Mujer de la época, se encargaba de controlar a los esclavos que poseía, permitiéndose incluso el placer de darles permisos a estos para que contrajeran matrimonio cristiano entre ellos.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Jaén en Miniatura: Luis Barbero

 

Luis Barbero, natural de la capital del Santo Reino, es un artesano que ya en plena jubilación recrea en miniatura nuestro rico patrimonio material, tanto presente como pasado. En su local de apenas 30 metros cuadrados, situado en el número 14 de la calle de San Andrés, podemos ver reproducciones exactas de monumentos tales como el teatro de las comedias, el antiguo colegio de San Vicente de Paúl, el Hospital de Jesús, María y José, las iglesias de Santa Cruz y San Miguel, el Ayuntamiento, la Diputación, los Baños Árabes, La Magdalena, el Pilar de El Arrabalejo y la Catedral, por citar algunos de ellos.

En total, cerca de un centenar de obras maestras que bien se merece el reconocimiento no sólo de sus vecinos, sino de toda la ciudad y de todo aquel que nos conozca. De este modo, don Luis Barbero Anguita declara su amor por la tierra que lo vio nacer y que tanto le ha regalado.

Su infancia la vivió en un rincón del casco histórico conocido como Ropa Vieja, en la actual calle Alcalá Venceslada. Cuando contrajo matrimonio se mudó primero al Barranco de la Coronada y después a la calle Maestro Bartolomé.

Su afición por la carpintería nació con tan sólo siete años, momento en el que construye sus primeras piezas de miniatura, o lo que es lo mismo, carritos, armarios, carruseles… Todo ello con la ayuda inestimable de su padre, carpintero de profesión.

A los nueve años empezó a trabajar en un taller artesanal de la calle Espartería. Pasado un largo periodo de tiempo, y tras una breve estancia en Mallorca, regresa a la capital para trabajar en la Diputación Provincial.

Al jubilarse en el año 2005 comenzó a construir su colección, comenzando por la Santa Iglesia Catedral. Gracias a los libros de Agustín Garzón y a los modelos de los hermanos Senise ha recabado la información necesaria para poder cumplir su sueño. Para él uno de sus mayores deseos sería ver su colección en un museo o en una sala de exposición o que, al menos, su local sea incluido en alguna ruta turística de la que existe un nuestra ciudad.

Numerosos políticos de todas las ideologías tanto a nivel local como provincial o regional se han interesado por su obra. Le han prometido tantas cosas que sus decepciones han provocado que Luis Barbero no espere nada de las administraciones públicas. Esperemos no arrepentirnos de perder una de las joyas más recientes de la capital del Santo Reino.

viernes, 23 de octubre de 2020

Personajes ilustres de nuestra tierra: Mariana de Carvajal y Saavedra

Mariana de Carvajal y Piédrolas, más conocida como Mariana de Carvajal y Saavedra, fue una ilustrísima escritora jiennense del siglo de oro. Nació en la capital del Santo Reino entre los años 1610 y 1620, y su fallecimiento pudo producirse o bien en Madrid, en 1670, o bien en Granada entre los años 1664 y 1666.

Nuestra protagonista fue fruto de la unión de Don Álvaro de Carvajal y Doña Marta de Piédrola, haciendo que esta estuviera emparentada con las casas ducales granadinas de San Carlos y de Rivas.

Su infancia la pasó en Granada, ya que sus padres se mudaron a la capital nazarí cuando ella era muy pequeña buscando un mejor estatus social. De joven conoció a don Baltasar Velázquez, alcalde de hijosdalgo en la Real Chancillería de Granada, con quien se casó años más tarde.

Junto a este se mudó a Madrid, buscando pertenecer a las familias más nobiliarias del país. Allí tuvo en 1640 al primero de sus nueve hijos, Rodrigo. Su nacimiento fue propicio para que doña Mariana y Carvajal iniciara su carrera profesional en el mundo de las letras.

Fue con el fallecimiento de su marido cuando, ahogada por la crisis económica que atravesaba pempieza a publicar sus obras literarias. Se tiene constancia de que Mariana de Carvajal escribió una obra de teatro, de la que por desgracia desapareció con el paso del tiempo, sin embargo, con la novela Navidades en Madrid y Noches Entretenidas, Ocho Novelas, nuestra protagonista consigue la popularidad que aun mantiene en pleno siglo XXI.

La trama se desarrolla en la casa residencial de una viuda rica llamada doña Lucrecia de Haro. En ella, nuestra escritora inserta la ideología de la contrarreforma, los usos amorosos y las conductas femeninas acordes al pensamiento preponderante.

viernes, 3 de julio de 2020

Personajes ilustres de nuestra tierra: Josefa Segovia Morón


Josefa Segovia Morón, natural de la capital del Santo Reino, fue primera directora general de la Institución Teresiana y es considerada venerable por la iglesia católica. Siendo muy joven se trasladó a Granada para cursar en la Escuela Normal de Maestras la carrera de Magisterio. Después, ingresó en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en Madrid. Josefa Segovia vivió una época en el que las mujeres que decidían hacer una carrera superior eran pocas, y menos aún si se tienen que desplazar a una ciudad que no es la suya.

A punto de obtener el título aceptó dirigir la Academia Santa Teresa para Normalistas que empezaba a dar los primeros pasos en nuestra ciudad. En 1916 se convirtió en la primera mujer en la historia en ser nombrada Inspectora de Primera Enseñanza en la provincia de Jaén. Todos los valores personales de nuestra protagonista quedaron de manifiesto en la atención dedicada en las visitas de inspección, la calidad que se ofrecían en las enseñanzas públicas, la orientación de las maestras en el trabajo que realizaban y el apoyo a la mejora de las condiciones en las que éstas desarrollaban su tarea.

Su principal preocupación era la urgencia de contribuir con más y mejores medios al despertar social y cultural de las mujeres. Para eso pensaba que tenía que atreverse a romper con la costumbre al entender el destino de las mujeres como único. Su lucha se inició en 1911, al implicarse en los proyectos educativos iniciados por Pedro Poveda, en concreto en la Institución Teresiana. En esta asociación de laicos instaurada dentro de la propia iglesia católica llegó a ser directora del mismo desde 1919 hasta su muerte. Ayudó también a la creación de centros educativos que apoyaran el acceso y la presencia de jóvenes mujeres por numerosas provincias españolas y por una veintena de países en todo el mundo.

Por culpa de la asociación se vio obligada a dejar su trabajo como inspectora en 1923, pero le fue recompensado ya que sin ella no se hubieran creado ni las asociaciones de profesionales, ni la de estudiantes y universitarias católicas, ni la liga femenina de orientación y cultura, ni la amistad universitaria ni cualquier otro proyecto que inició este personaje.

Escribía desde artículos hasta ponencias pasando por las cartas, desde donde se han enumerado hasta 18.000 correos. Apoyó y sostuvo la revista Eidos, una publicación dirigida y escrita por mujeres relacionados con temas de pensamiento e investigación.

Por desgracia, su muerte se produjo en Madrid el 29 de marzo de 1957 tras someterse a una operación quirúrgica. En su discurso fúnebre, Casimiro Morcillo, Arzobispo de Madrid, afirmó que algún día sería reconocida su santidad. Tuvo que pasar casi cincuenta años para que, en diciembre de 2005, el papa Benedicto XVI autorizara el decreto “sobre las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Josefa Segovia Morón, Primera Directora General de la Institución Teresiana, nacida el 10 de octubre de 1891, en Jaén, España, y muerta el 29 de marzo de 1957 en Madrid, España”.

viernes, 15 de mayo de 2020

Personajes ilustres de nuestra tierra: Teresa de Torres


Para muchos Teresa de Torres puede ser una gran desconocida, pero este personaje femenino fue una de las grandes heroínas de nuestra historia. Nació en la capital del Santo Reino a mediados del siglo XV dentro de una de las familias más notorias de la Jaén medieval. En su juventud se le buscó un candidato perfecto para contraer matrimonio. La persona elegida fue el famoso Don Miguel Lucas de Iranzo, Condestable de Castilla y amigo muy íntimo del rey de Castilla Enrique IV.

Poco antes a la celebración de su boda, nuestra protagonista adoptaría el título de Condesa de Castilla gracias a la legitimación que hubo con la adopción del apellido de Torres, que daba nombre al mayorazgo que heredaba, tomando posesión de la mayor fortuna de la ciudad al ser hija legítima del mismo. Gracias a esta acción entre sus vecinos era conocida como La Condesa.

Al contraer matrimonio con el Condestable, Teresa de Torres se mudó a un palacio que construyeron en el espacio ocupado entre la calle Maestra, Plaza de la Audiencia y calle Colón, calle Cerón y calle Bernardo López. Cuando la vida del condestable corría peligro, se mudaban temporalmente al alcázar nuevo del Castillo de Santa Catalina, y no regresaban de nuevo al centro de la ciudad hasta que dichas amenazas se disipaban.

Se comenta que, residiendo temporalmente en el castillo, don Miguel Lucas de Iranzo realizaba su vida en la Torre del Homenaje y su esposa vivía en la Torre de las Damas por culpa de diferencias matrimoniales difíciles de solucionar, quizás estas derivadas por la presunta ambigüedad sexual del esposo.

En 1473 tuvo que soportar el asesinato de su marido en la capilla mayor de la Catedral primitiva de Jaén. Teresa de Torres subió al castillo definitivamente para empoderarse. Desde allí gestionó la ciudad durante más de 25 años, gracias al mantenimiento de toda una red familiar y clientelar que arrastraba desde su niñez. Mantuvo una política de corte, de cámara, privada… Fue una mujer indispensable en el gobierno de Jaén y su autorización y conformidad eran necesarias para cualquier asunto que llegara al consejo municipal.

A nuestra protagonista le debemos la estancia temporal en nuestra ciudad de Isabel de Castilla, junto con Fernando de Aragón, durante la lucha con los árabes para conquistar Granada. En esos seis meses, su estancia tuvo lugar en un antiguo palacio, ya desaparecido, de la calle Cerón esquina con la calle Campanas.

Al final de sus días decidió dejar la gobernación municipal para trasladarse a Granada y convertirse en Abadesa del Real Monasterio de Santa Isabel.

viernes, 17 de abril de 2020

Personajes ilustres de nuestra tierra: Pilar Palazón


Pilar Palazón Palazón, nacida en Jaén en 1932, es uno de los personajes de nuestra ciudad cuya labor es reconocida por ser la persona que luchó por que la capital del Santo Reino tuviera un Museo Internacional de Arte Íbero sobre los cimientos de la antigua prisión provincial al inicio de la Avenida de Andalucía.

Previamente a este logro, nuestra protagonista fue licenciada en Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid y dedicó gran parte de su vida a la docencia. También llegó a ser teniente de alcalde y concejala de cultura con la llegada de la democracia de la mano del Partido Socialista de Andalucía.

A doña Pilar Palazón también le debemos hitos como la existencia en Jaén de un grabado del pintor malagueño Pablo Picasso, la recuperación de la figura del pintor jiennense Manuel Ángeles Ortiz, hijo predilecto de la ciudad, y la creación de la Universidad Popular de Jaén, entre otros.

En 1997, durante una visita a la capital francesa, visitó con unos amigos la Galería Nacional de París. En ella, se encontraba una exposición temporal titulada “Los Íberos, príncipes de Occidente”, formado por numerosas piezas valiosas transportadas desde nuestra provincia. Tanto nuestra protagonista como sus acompañantes se quedaron tan maravillados con la exposición que un año más tarde decidieron crear la Asociación Amigos de los Íberos.

Su principal lucha fue la de contribuir al conocimiento de la inmensa riqueza íbera que ostenta la provincia. Es por ello que desde entonces solicitó a la Junta de Andalucía la construcción, aprovechando los cimientos de la antigua prisión provincial, de un museo internacional digno de ser elogiado por el resto de la humanidad.

Con las obras ya concluidas, en octubre de 2017, el gobierno regional aprueba la apertura de dicho museo, y dos meses más tarde, es el propio rey Felipe VI quien inaugura oficialmente este museo. Sin duda, sin la implicación de doña Pilar Palazón no hubiera sido posible este hecho en nuestra ciudad. Por eso, en 2018, la Junta de Andalucía le otorgó la medalla de la comunidad por su trabajo y su lucha en estos años de reivindicaciones culturales.