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viernes, 14 de agosto de 2020

Callejero de Jaén: Plaza de Santa María


La Plaza de Santa María es la gran plaza de la capital del Santo Reino donde se encuentra la Catedral y el Palacio Episcopal. Sin duda, representa ese poder eclesial de la ciudad donde durante muchos siglos, esta doctrina tuvo tanto poder entre los vecinos jiennenses. También en esta plaza se encuentra el Ayuntamiento, que representa el poder popular, el poder del pueblo.

Durante muchos años este espacio estaba constituido como un gran salón donde se celebraban la mayoría de los grandes actos públicos y solemnes tales como la coronación de la Virgen de la Capilla, la entrega de banderas a fuerzas de la guarnición o las grandes concentraciones relacionadas con la religión y las misiones públicas, la política o aquellas de carácter multitudinario que se pudieran dar. Uno de las concentraciones más conocidas ha sido la Operación Escoba. En esta se barrió la plaza por artistas y gente del mundo del cine para recaudar fondos con el que construir viviendas sociales.

En la última remodelación han convertido la plaza en un gigantesco reloj solar. Por culpa de la ubicación de la Catedral sólo se puede leer tres horas al día que van de las siete a las nueve de la mañana. El gnomon, que es el objeto alargado del reloj solar, no es ninguna torre, pero sí está en una de ellas. Se trata de una cornisa a unos diez metros de altura que no tiene campanas. En el suelo se pueden encontrar dos tipos de líneas, unas más perpendiculares al templo que indican los meses, y otras radiales que cruzan a las anteriores.

En las perpendiculares tiene cada una dos meses. Mirando hacia el Ayuntamiento, desde la calle Almenas a la calle Campanas, se puede encontrar junio, mayo y julio, abril y agosto, marzo y septiembre, febrero y octubre, enero, noviembre y diciembre. Hay líneas que corresponden a dos meses porque las horas coinciden en esos dos meses. Cada línea corresponde con los días 21, por lo que junio y diciembre corresponden a los solsticios de verano e invierno respectivamente, y la de marzo-septiembre a los equinoccios.

Cercano al actual Ayuntamiento de Jaén existió un portillo abierto construido tras la toma de Granada que seguramente estaría protegido por la Torre de las Cadenas y el Torreón del Ayuntamiento. Ese portillo sería conocido como Postigo de las Cadenas. Además, esta plaza llegó a albergar hasta tres farolas de bronce, una de ellas desaparecida y las otras dos, la farola de San Agustín y de la Magdalena, se encuentran actualmente en las plazas que llevan su nombre.

La Casa del Provisorato y el Tribunal Eclesiástico es un edificio que forma parte del Obispado, ocupando en la actualidad un lateral de éste. Su portada, fabricada junto con el resto del edificio por el obispo Francisco Sarmiento de Mendoza, se abría sobre una escalinata de cinco gradas con una cruz sobre el frontón y los escudos a ambos lados de la Catedral y el obispo anteriormente mencionado. Los notarios mayores, sus oficiales y los procuradores asistían en la sala de audiencias eclesiásticas de la planta baja a los juicios, presidida por el provisor con el fiscal de turno. En la parte alta se encontraba una cocina, dos dormitorios, cinco calabozos y un oratorio para celebrar misas para los presos. Provisor y vicario solían ser la misma persona, al que se añadía el cargo de gobernador al obispado. El provisor era el juez eclesiástico y sustituto del obispo en cuestiones administrativas y de justicia. Entre ellos se disputaban presumidos con los corregidores la preeminencia en las procesiones.

Respecto al antiguo edificio del Banco de España, este es un inmueble que se construyó entre los años 1946 y 1950 por el arquitecto Raimundo de Madariaga. En el interior se conserva el amplio patio de operaciones en su planta principal, cubierto con bóveda rebajada y en el que, ya en la fachada, se puede apreciar el cuerpo principal con respecto al conjunto de la plaza.

viernes, 10 de julio de 2020

Callejero de Jaén: Carrera de Jesús


Se considera a Carrera de Jesús como la manifestación perfecta de ese momento en el que la capital del Santo Reino deja de ser medieval y comienza a expandirse por la zona anteriormente denominada como el Arrabal de las Monjas. En ella se levanta las casas de las grandes familias nobles y conventos como el de San José de los Carmelitas Descalzos y el Monasterio de Santa Teresa de las Madres Carmelitas Descalzas, dando un carácter tan especial que, unido a la proximidad con la Catedral, la convierte durante muchísimos años en una de las vías más singulares de la ciudad.

Esta calle lindaba con la antigua muralla de la ciudad, y en otras ocasiones fue nombrada como Camino de Ronda o Juego de la Pelota. Del Convento de San José aún queda su famoso Camarín, sede titular de una de las imágenes más queridas de nuestra ciudad, Nuestro Padre Jesús Nazareno. Tras la desamortización de Mendizabal, el espacio pasó a manos del Conde de Humanes, convirtiéndolo en palacio durante muchos años. 

El Convento de las Carmelitas Descalzas fue fundado en 1615 por Don Francisco Palomino Ulloa y su mujer, Doña Juana de Quesada, dando para ello la casa propiedad de Don Alonso de Guzmán y la suya propia. En un principio se utilizó una de las dependencias como capilla que fue convertida más tarde en Sacristía al construirse el templo actual. La primera piedra de la iglesia la colocó Eufrasio de Rojas en 1673, personaje al que también se le atribuye la donación de los dos altares laterales de la iglesia, una Virgen del Carmen y un San José, además de costear cuadros del pintor jaenero Sebastián Martínez y Ambrosio de Valois, y de donar su hacienda, a título póstumo, para que la orden sufragara con esta los gastos y ornamentos originados en el mantenimiento de la iglesia. En la actualidad, el convento se encuentra ocupado por una comunidad de clausura de las MM. Carmelitas Descalzas, del que goza de gran popularidad por su repostería.

Existió también un convento, bajo la advocación de Santa Ana, que desapareció tras las famosas riadas del Neveral del 27 de agosto de 1837. Ese día descarga una monumental tormenta de verano que, descendiendo por la cañada del Castillo, junto al almendral, provoca que el inmueble se demoliera por los daños que había sufrido por esa tormenta. En su lugar, en 1906, se inician las obras de construcción de aquella Escuela Cervantes que aun sobrevive en la actualidad como escuela infantil.

Frente al Convento de Santa Teresa se halla el Torreón de los Condes de Torralba, prácticamente los únicos restos que aún sobreviven a aquel palacio que se construyó alrededor de dicho punto. El Conde de Torralba era dueño de buena parte de las casas que rodeaban el campillejo o plazuela aledaña, y que incluía las actuales calles de las Novias y calle del Conde. La portada aún se conserva en la casa de la calle de los Dolores número 4, y gran parte de su palacio es hoy en día un colegio público municipal llamado Santo Tomás.

Del Palacio de los Condes de Corbull tan solo queda la parte exterior del mismo, ya que el interior fue demolido para construir en el mismo una residencia de mayores, siendo anteriormente sede del periódico provincial Diario Jaén durante muchísimos años. Fue mansión de la familia Contreras, que, por los méritos contraídos por la Corona, le fueron concedidos dicho título a Doña Isabel Josefa de Contreras Pérez de Herrasti y a Don Antonio de Sanmartín Contreras.

Por último, entre el Convento de Santa Teresa y el Palacio de los Condes de Corbull, aún se encuentran los restos del antiguo Palacio de los Villalvos Nicuesa, o Conde Duque, o del Marqués de Acapulco. Esta vivienda, de estilo renacentista, fue propiedad y última residencia de los Vizcondes de Los Villares de Jaén. En época islámica medieval esta zona estaba dedicada a labores agrícolas, y hasta finales del siglo XV e inicios del XVI, esta lugar comienza a urbanizarse lentamente. Anterior a su práctica demolición, este edificio se convirtió en discoteca durante la segunda mitad del siglo XX, conocida como Conde-Duque.

viernes, 5 de junio de 2020

Callejero de Jaén: Virgen de la Capilla


A la calle Virgen de la Capilla se la conoce como cruce de caminos porque en este vial estuvo ubicada la Puerta de Barrera, uniendo, pasando por esta, la Avenida de Madrid con la Plaza de la Constitución. Esta calle, en sus inicios, era excesivamente estrecha, lo que la convertía en peligrosa porque hasta los simples carros que transitaban por la misma tenían con mucha facilidad diversos accidentes que hacían imprescindible hacerle una nueva alineación.

La operación inmobiliaria que hubo que realizar para ensanchar la vía fue demasiado compleja porque hubo que efectuar expropiaciones a familias con influencia en el gobierno de la ciudad, en concreto dos casas viejas a lo largo de la fachada que va desde la Plaza de la Constitución hasta la calle Correa Weglison. Fue una de las operaciones urbanísticas que mejor se ha planteado en nuestra ciudad y que mejor se ha hecho con mayor decisión, haciéndose con tal precisión que se realizó en tiempo récord.

Sobre los azulejos que anuncian el nombre de la calle hay una pequeña imagen de la Virgen de la Capilla porque la vía es nombrada como la co-patrona y Alcaldesa Mayor de la capital del Santo Reino, y a la altura del número 10 existe un edificio, proyectado por el arquitecto Luis Berges en los años 30, que responde a la tipología de edificación en bloque con planta baja de uso comercial y plantas superiores destinadas a vivienda. La fachada presenta un cuerpo volado en forma de mirador y los vanos laterales con balcón y barandilla son realizados con tubos. El último piso está realizado en fábrica de ladrillo mientras que en el bajo comercial aún se conserva un mosaico de piedra elaborado por el artista Francisco Baños.

viernes, 1 de mayo de 2020

Callejero de Jaén: Roldán y Marín


La calle Roldán y Marín es un pequeño vial que unía antiguamente la desaparecida Plaza del Mercado con las afueras de Jaén porque al final de esta se encontraba el antiguo cuartel de la Policía y una puerta que unía la ciudad con la estación de ferrocarril. Esta manzana se construyó cuando se edifica el Paseo de la Estación, justo cuando se derriba una tapia que cercaba el antiguo matadero de la ciudad, hoy calle Madre Soledad Torres Acosta. Cuando se produce este hecho, había que enlazar la Plaza del Mercado con el bulevar recién diseñado del Paseo de la Estación, por lo que se construye esta calle con el nombre de calle del Progreso, porque se pensaba que por esta zona de la ciudad llegaba el progreso a Jaén.

A lo largo de la historia este espacio ha tenido una serie de edificios importantes como el de Galerías Preciados, un centro comercial que tuvo que desaparecer en los años 80 cuando se hizo la famosa expropiación forzosa que realizó el gobierno español a el holding Rumasa. También justo enfrente a este edificio se encontraba la oficina central del Banco Español de Crédito, conocido popularmente como Banesto. Esta sede bancaria comenzó a construirse en 1948 diseñado por el arquitecto Juan Barroso, quien lo proyectaría cuatro años antes.

El edificio presenta dos cuerpos laterales adelantados y rematados con balaustrada y pináculos. La fachada, precedida por una escalinata, presenta una portada con pilastras planas y un amplio dintel que soporta el balcón central, surgiendo, a ambos lados, varios ventanales con rejería enrasada. En la cornisa, a eje con la puerta, se establece un frontón partido sostenido sobre falsas pilastras. Esta, a su vez, se encuentra decorada por pináculos y centrada por un sobrio frontón que serviría para poder colocar un reloj. Así mismo, el edificio se encuentra rodeado por pequeños jardines y una verja modernista, muy parecido al antiguo chalet que se encontraba en ese mismo solar conocido como Chalet de Don Fidel, un desaparecido hogar muy característico del Jaén modernista y que se mantendrían muchas de sus características compositivas en edificaciones posteriores.

En definitiva, Roldán y Marín ha sido siempre una calle agradable de transitar por el lugar estratégico en el que se encuentra. Un espacio en el que comercio y peatones siempre han ido de la mano por las aceras anchas y por el grato paseo que se puede dar por la misma.

viernes, 27 de marzo de 2020

Callejero de Jaén: Avenida de Granada


En pleno siglo XXI los jiennenses viajan a Granada por la autovía de Sierra Nevada-Costa Tropical, pasando cerca de vecinos municipios de la provincia como La Guardia, Pegalajar o Cárcheles, entre otros. Anteriormente, el camino natural desde época inmemorial discurría por el paraje veraniego de Puente de la Sierra, la antigua aldea de Otíñar y desde ese punto se discurría por sierra hasta la llegada a la vecina ciudad de la Alhambra, siendo el punto de partida del recorrido el entorno del Camarín de Jesús.

No fue hasta 1835 cuando decidieron cambiar el itinerario del trayecto iniciando el recorrido en la Puerta Barrera a través de una carretera nacional, o secundaria, que no fue sustituida por autovía hasta bien entrada la democracia.

Gracias a ese cambio, lo que hoy conocemos como Avenida de Granada se convirtió en la primera zona de expansión industrial de la capital del Santo Reino. Se crean los primeros talleres, serrerías de reparación de automóviles, las primeras cocheras de transporte público, tejares, alfarerías, tahonas… Todos estos elementos le daban un carácter industrial a la carretera hasta bien entrada la dictadura franquista.

En los años 50, ante el aumento de demanda de nuevas viviendas y la falta de suelo, los promotores de aquella época comienzan a crear descontroladamente parques de viviendas cercanas a la Puerta Barrera. De repente, aparecen bloques de pisos con mucha altura en una avenida estrecha como la que nos ocupa donde la densidad de ocupación evita que entre el sol y el aire con frecuencia. Las aceras por aquella época se quedan pequeñas ante la afluencia de vecinos que transitan por la misma.

Afortunadamente, a la altura de la calle de la Plaza de Toros se puede disfrutar de instalaciones deportivas orientadas a las magníficas vistas de fondo como las que proporciona la Sierra de Cazorla o Pegalajar, haciendo de desahogo para todos los vecinos que viven en ese entorno.

Es curioso como en época franquista la circulación rodada hacia Granada proveniente de Madrid realizaba un giro alrededor de una farola en la bifurcación existente entre Avenida de Madrid y Avenida de Granada, cuyo elemento urbanístico era utilizado también por los guardias de tráfico para intentar ordenar el tráfico en dicho punto de la ciudad.

Desde la parte central de la avenida se puede acceder al antiguo Cementerio de San Eufrasio a través del antiguo Camino de las Cruces, cuyas cocheras de ese vial eran utilizadoçs durante la Feria de San Lucas como casetas de la misma. El antiguo Parque de Felipe Arche supone la continuación en la actualidad del complejo polideportivo de La Salobreja, con pistas de pádel, minigolf, campo de césped artificial y otros elementos comunes formando un gran pulmón para ese entorno de extrarradio de la ciudad.

viernes, 21 de febrero de 2020

Callejero de Jaén: Avenida de Madrid


Avenida de Madrid es, junto con Paseo de la Estación, uno de los viales de desarrollo de la capital del Santo Reino en la Jaén del siglo XX. El motivo por el que es dedicada esta avenida a la capital de España se debe a que este trazado era utilizado por los madrileños para poder visitar nuestra ciudad entrando por la extinta Puerta Barrera.

Era un camino orillado lleno de talleres o almacenes y escasa vivienda. A la altura donde actualmente se encuentra el monumento homenaje a los donantes de sangre se iniciaba lo que antiguamente se llamaba la zona de paseo invernal. En ese espacio, los vecinos consideraban que dar un paseo de un modo demencial era llegar hasta el primer paso de las vías de ferrocarril que existía por debajo del cruce con avenida Ruiz Jiménez.

La Avenida de Madrid actual se desarrolla unos años más tarde a Paseo de la Estación. Era una vía periférica al conjunto urbano de la ciudad por el que pasaba perimetralmente la población jiennense en los años 40. Es por eso que comienza a construirse la Estación de Autobuses en el centro de esta vía, para evitar que el tráfico entrara en la ciudad. Su torre sirve de referencia para que el viajero tenga ocasión de comprobar que está en la ciudad. Actualmente, el tráfico que genera este servicio de transporte hace que la calle sufra continuas molestias en la circulación rodada.

Durante la dictadura franquista comienza a construirse los actuales edificios de viviendas de altura considerable. Se construyó en los años 50 una penduría de petróleo de gasoil de estilo racionalista de mucha calidad. Por otro lado, el actual edificio de la firma El Corte Inglés viene a sustituir al antiguo edificio de Peritos. Éste, junto con la catedral, compite por ver cuál de los dos es el edificio que puede verse antes cuando el viajero llega a nuestra ciudad. No deja de ser un reflejo de la sociedad actual. En el siglo XVI se construye la catedral, una fábrica que representaba el fuerte poder que la iglesia tenía sobre la ciudad. En el siglo XXI aparece el poder económico y comercial que se representa en este edificio.

La iglesia de Belén y San Roque es un ejemplo de resolución de un edificio en ladera que tiene muchísimos niveles que da una pantalla relativamente neutra ante tanta dispersión y distorsión de formas y volúmenes. Aún en la actualidad este edificio sigue en activo.

A mediados de los años 50 se construye otro edificio singular en la confluencia con la antigua Avenida Ruiz Jiménez. Este inmueble, conocido como colegio de los Hermanos Maristas, tiene una arquitectura propia del tiempo. La entrada trasera a través de la avenida era el acceso natural a los patios del colegio, mientras que la fachada de la calle está realizada en hormigón visto de altura considerable.

El Parque de la Victoria tiene una entrada por el lado de esta avenida en pendiente con unos palterres descuidados y con unas rampas artificiosas y molestas que contradice con el resto de entradas a este espacio verde, como la entrada por Paseo de la Estación, totalmente llana.

Si bien es cierto que este vial necesita todos los carriles de circulación para vehículos que actualmente alberga, también es cierto que este espacio quizá necesite más acera para el peatón, más ajardinamiento y vegetación en una de las principales arterias de la ciudad.

viernes, 24 de enero de 2020

Los intentos de expansión de "La Carrera"


Como bien es sabido, la calle Bernabé Soriano, conocida popularmente desde el siglo XVI como “La Carrera”, se extiende durante 220 metros desde la Plaza de San Francisco hasta la convergencia con la calle Ignacio Figueroa e inicio de la Plaza de la Constitución. Sin embargo, este enclave que conecta lo viejo con lo nuevo de la capital del Santo Reino, pudo verse ampliada en varias ocasiones desde primeros del siglo XX, siendo estos planes los que intentaron tal transformación.
Proyecto de Ensanche de Jaén (1927): En aquella época, la corporación municipal decide encargar al prestigioso arquitecto don Luis Berges Martínez un proyecto de ensanche que resolviera el problema de ampliación de un crecimiento futuro de la ciudad. En ella, el arquitecto propone la apertura de una calle de 15 metros de ancho desde la confluencia con la calle Ignacio Figueroa hasta la antigua Carretera de Granada, atravesando las calles Cuatro Torres, Chinchilla, Teodoro Calvache, Melchor Cobo Medina y Portillo de San Jerónimo. A mitad del trazado se preveía la creación de una plaza de la que nacería otra calle que conectaría con el actual Parque de la Alameda. Los problemas económicos de la corporación municipal y el hecho de que Luis Berges Martinez abandonara su puesto municipal para incorporarse al equipo de arquitectos de la Diputación Provincial provoca que el plan de ensanche de la ciudad de los años 20 no se lleve a cabo.
Proyecto de Reforma Interior de Jaén (1939-1942): En aquella época el régimen franquista encarga al arquitecto Juan Piqueras la reanudación del plan de ensanche de la ciudad, cambiando pequeños detalles respecto al plan anterior. En lo relativo al ensanche de Bernabé Soriano destaca el cambio de posición de la plaza que debería servir de bifurcación para conectar el centro de la ciudad con el entorno de la Alameda, quedando este proyecto de nuevo en fase de estudio.
Plan General de Ordenación Urbana (1952): Debido a la expansión descontrolada de la ciudad en los años 40, la dictadura franquista ordena la creación de un plan que tenga controlado la creación de nuevas áreas de la ciudad. En cuanto a la ampliación de la calle Bernabé Soriano se sigue manteniendo en pie la idea que en su día diseñó don Luis Berges Martínez pero cambiando dos pequeños detalles. En primer lugar, se modificaban todas las alineaciones de calles para ganar en regularidad y en anchura y por otra parte se introduce la idea de construir nuevos edificios en la prolongación de la Carrera con soportales en la planta baja en toda su longitud, con el propósito de reservar estos para acerado y dejar el ancho de la calle por completo para la circulación de vehículos. De este modo se aprovecha la oportunidad de impulsar la zona alrededor de la Carretera de Granada con la construcción de zonas recreativas para albergar un recinto ferial y equipamientos recreativos. Debido a las innumerables quejas que realizaron los vecinos del barrio de San Ildefonso, llegando incluso escritos de quejas a la propia corporación municipal, el plan no se llevó a cabo.
Plan parcial de saneamiento y reforma interior (1966-68): Con la ampliación de anchura de calle que se lleva a cabo en la calle Virgen de la Capilla se alivian momentáneamente los problemas de movilidad que existían en uno de los principales accesos de la ciudad, pero a finales de los años sesenta, provocado por el aumento constante del parque automovilístico en la ciudad, la dictadura franquista se ve obligada a llevar reformas concretas para dar soluciones a esta problemática. De nuevo en 1966 se encarga al arquitecto Enrique Bonilla la construcción de un plan interior que remodelara por completo la calle Bernabé Soriano y el barrio de San Ildefonso. A diferencia de los antiguos planes urbanos, en este proyecto se eliminan plazas y bifurcaciones aledañas y se crea un único vial que conectaría directamente la calle Bernabé Soriano con la Carretera de Granada, manteniendo la construcción de soportales a lo largo del recorrido de la nueva vía para aumentar la fluidez del tráfico y potenciar la actividad comercial.
Plan General de Ordenación Urbana y PROBERSO (1971): En este nuevo Plan General de Ordenación Urbana se sigue la estela del plan elaborado por Enrique Bonilla cinco años atrás con la salvedad de que se construyó un nuevo plan de alineaciones para el barrio de San Ildefonso, a fin de una mejor relación con la nueva vía y avenidas cercanas. Por primera vez, se inicia la construcción de dicha ampliación en el actual Portillo de San Jerónimo a través de una sociedad constructora conocida como PROBERSO (PROlongación de BERnabé SOriano).
En 1978 se termina esta primera fase del proyecto con enorme éxito, aunque con la llegada del primer gobierno democrático el plan de ampliación queda suspendido y nunca más se planteó la reanudación del mismo.

viernes, 17 de enero de 2020

Callejero de Jaén: Paseo de la Estación y Plaza de las Batallas


En los años 40 la dictadura franquista determinó que los principales ejes viarios para la expansión de la ciudad debían ser Paseo de la Estación y Avenida de Madrid. Esa decisión ha provocado que en la actualidad la capital del Santo Reino sufra uno de los grandes agotamientos en la circulación de la ciudad, al no haber diseñado trazas similares que aliviara esta problemática.

Paseo de la Estación surge cuando se construye la Estación de Ferrocarril en 1831. Desde ese punto se diseña un camino dirección la Plaza del Mercado para conectar el centro con el extrarradio. A este se le conoce inicialmente como Camino de la Estación hasta que el espacio se transforma en Paseo de Alfonso XIII, quedando partido por la mitad por culpa del Monumento de Las Batallas en 1912.

La zona que discurre entre Roldán y Marín y Plaza de las Batallas es un bulevar con dos carriles aparte del acerado con espacios para la flora, un espacio muy frecuentado hasta la reforma de los años sesenta. La segunda parte, la zona que ocupa el espacio entre la Plaza de las Batallas y la Estación de Ferrocarril, solo había dos caminos para la circulación viaria, aparte de acerados.

A principios del siglo XX, Prados y Palacios propone para el entorno del Monumento de las Batallas que se construya alrededor centros de enseñanza, bibliotecas, archivos y museos. La idea era construir una plaza mucho más grande de la que conocemos teniendo de centro al monumento. Sobre ese proyecto se crea el Museo Provincial, diseñado por Antonio Flores, y el grupo escolar Las Batallas, originario también de Antonio Flores. Con la muerte de Prados y Palacios el proyecto se suspende y la Plaza de las Batallas no tuvo oportunidad de aumentar.

En los años 40 y 50 este entorno se convierte en uno de los espacios más entrañables para los ciudadanos por los jardines ingleses que se diseñaron alrededor con bancadas tipo respaldo. Con las fotos aéreas daba la impresión de ser una guitarra, por lo que a la plaza se la conocía como de la guitarra, comentando sus viandantes que en verano iban a tomar el sol a la guitarra.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Callejero de Jaén: Navas de Tolosa y Plaza de la Libertad


El entorno Navas de Tolosa y Plaza de la Libertad se puede denominar como el camino natural con el que llegar al centro de la ciudad para aquellos viajeros que utilizan el autobús como medio de transporte a fin de desplazarse a nuestra ciudad.

Navas de Tolosa es uno de los ejemplos de la puesta en práctica del plan de ordenación urbana elaborado por Luis Berges en 1927. Fue trazada en una época en la que el tráfico rodado era mucho menor de lo que posteriormente fue, y eso hizo que las dimensiones de la calle fueran totalmente insuficientes. Una calle con un urbanismo realmente capitalino buscando que la ciudad, en los años 40 y 50, se acercase a la modernidad.

Entre casas de pisos de estilo historicista y zonas ajardinas que convivieron en este espacio durante mucho tiempo, destacó el recordado Cine Lis Palace, importante espacio cinematográfico del siglo XX y que hoy en día es uno de los pasajes comerciales más significativos del entorno.

Otro de los claros ejemplos de la puesta en marcha del plan general de los años 20 fue también la Plaza Coca de la Piñera, rebautizada como Plaza de la Libertad. En ella se construye, junto con la estación de autobuses y el extinto Hotel Rey Fernando, edificios de viviendas de carácter señorial, convirtiendo esta zona en uno de los puntos más representativos de la época.

Lo que se buscaba con estas arterias y con otras colindantes era la de ordenar el espacio diseñando una serie de calles complementadas con plazas y jardines donde hubiera poca densidad de edificación y que diera lugar a unas calles bien luminosas, como finalmente se consiguió.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Callejero de Jaén: Los Álamos, Doctor Eduardo Arroyo, San Clemente y Plaza de los Jardinillos


El entorno de la calle Los Álamos y Doctor Eduardo Arroyo era antiguamente un espacio totalmente distinto a la actualidad. La primera calle terminaba en una plazuela que al mismo tiempo terminaba en otra plaza, de mayor dimensión, conocida como Plazoleta de los Montoro.

Esta plaza siempre tuvo un carácter industrial ya que allí se instaló la primera fábrica eléctrica con generadores de vapor. Más adelante, esta nave fue ocupada por la fábrica de cervezas El Lagarto, primera fábrica de bebidas alcohólicas de la ciudad, y posterior fábrica de cervezas El Alcázar. En los años 50, la sede de la misma sufrió un accidente en las calderas que provocó el traslado de la empresa a las actuales instalaciones de La Imora, con el fin de garantizar la seguridad de los ciudadanos.

La calle Los Álamos, a la altura de la intersección con la calle Espartería, se estrechaba, originando a partir de este punto la creación natural de un campillejo, conocido como Las Cruces. En ese espacio se encontraban diversos edificios como la sede de la Delegación de Obras Públicas, en el mismo lugar donde el ilustrísimo médico don Bernabé Soriano diseñó su vivienda particular.

En los años 50, cuando el parque automovilístico creció y la circulación se convirtió en insostenible, se precisó de una reforma integral que provocó la demolición de viviendas y la creación de la actual calle Eduardo Arroyo que conectaría la calle Los Álamos con la Plaza de los Jardinillos y que al mismo tiempo partiera en dos el barrio de San Bartolomé, como así ha sucedido.

La calle San Clemente fue durante muchísimo tiempo una calle de tránsito, casi obligatorio, entre lo que era la ciudad oficial y la zona de extrarradio de la época. Existían dos edificios bien característicos en la vía. Por un lado, se encontraba la Ermita de San Clemente, dependiente de la Basílica Menor de San Ildefonso. Actualmente es sede del Convento de las Esclavas del Santísimo Sacramento.

Justo enfrente se encontraba otro edificio dedicado a la medicina, el inmenso Hospital de José y María. La planta baja del mismo se utilizaba como almacén de grano, conocido popularmente como La Triguera, un espacio donde las semillas se vendían al por mayor. También existieron otros establecimientos muy populares como el estudio fotográfico de Garrido y una imprenta donde se hacían los impresos de propaganda y otros prospectos anunciadores de los cines de Jaén.

A la Plaza de los Jardinillos se la llamó originariamente Plaza de San Antonio, por el convento del mismo nombre. Era una plaza enorme de terrizas sin urbanizar hasta que en plena Guerra Civil la explanada se utilizó para construir un gran refugio antiaéreo y para depositar escombros. A principios de los años 40 se emprende en la capital una serie de obras públicas de urbanización con el fin de paliar el alto paro que existía.

Gracias a esta iniciativa, se limpia y adecenta el espacio construyendo unos jardines, colocando una fuente en la parte central y trasladando a la misma la estatua dedicada a don Bernardo López. En ella se diseña también un paseo agradable que permitía escuchar las tardes de los jueves y domingos de verano las últimas novedades musicales en la piscina municipal, justo en el mismo punto donde se encuentra levantado el actual edificio de Correos.

viernes, 4 de octubre de 2019

Callejero de Jaén: Maestra y Cerón


De la calle Maestra y la calle Cerón se puede decir que son dos de las calles más representativas del Jaén antiguo. La calle Maestra, como bien indica su nombre, era uno de los principales ejes viarios de nuestra ciudad. Comprendía antiguamente el tramo que ocupa la actual calle Maestra y la calle Martínez Molina, antiguamente conocida como Maestra Baja. Otra calle nombrada Maestra Alta ocupaba el espacio que hoy comprende la calle Almendros Aguilar. Esto se debía a que en el siglo XV se consideraban calles maestras a aquellos ejes viarios que orientaban el sentido del urbanismo de la ciudad, y de ahí su nombre.

Fue principal eje comercial durante varios siglos, pero también sede del antiguo Palacio del Condestable Iranzo, lugar de residencia y de trabajo del noble.

La calle Maestra, a lo largo del siglo XIX, era una calle en la que se concentraba la burguesía de la ciudad. Muchas de esas familias eran provenientes de otros municipios del país que traen nuevas ideas tanto en el aspecto comercial como en el arquitectónico, de ahí que la calle se mantenga como una calle esencial en el día a día de nuestros antepasados.

La calle Cerón era el complemento natural de la calle anterior, a la vera del cinturón amurallado de interior. En el siglo XVI sufre un primer ensanche, derribando varias casas para que pudieran pasar los carros de leña. Durante esa época, las casas se podían construir en el lado izquierdo de la vía, pero tras la conquista de Granada, la muralla se utilizó de apoyo para las nuevas viviendas. Hasta el año 1871, era la principal línea de conexión entre la Plaza de San Francisco y la Plaza de la Audiencia, ya que la urbanización de la calle Los Álamos era inexistente.

Caracterizada como zona comercial, a la calle se la conocía popularmente como calle de los pasteleros, de las pastelerías o de los confiteros, e incluso el espacio que abarca la calle Campanas y la Plaza de San Francisco se la conocía como la calle del Mesón de la Parra, por la antiquísima posada que habitaba en ese espacio.

Tuvo casas de banca, hoteles, las mejores casas de muebles del siglo XIX, varias imprentas, varias casas de sombreros, antiguas tabernas o modernos bares, la mejor casa de discos de la ciudad, tiendas de curtidos, ferreterías, tiendas de lámparas, almacenes de especias, tiendas de ultramarinos, camiserías… como se ha comentado anteriormente, la calle Cerón cumplió y sigue cumpliendo el complemento perfecto a otra gran vía de la ciudad, la calle Maestra.