viernes, 17 de enero de 2020

Callejero de Jaén: Paseo de la Estación y Plaza de las Batallas


En los años 40 la dictadura franquista determinó que los principales ejes viarios para la expansión de la ciudad debían ser Paseo de la Estación y Avenida de Madrid. Esa decisión ha provocado que en la actualidad la capital del Santo Reino sufra uno de los grandes agotamientos en la circulación de la ciudad, al no haber diseñado trazas similares que aliviara esta problemática.

Paseo de la Estación surge cuando se construye la Estación de Ferrocarril en 1831. Desde ese punto se diseña un camino dirección la Plaza del Mercado para conectar el centro con el extrarradio. A este se le conoce inicialmente como Camino de la Estación hasta que el espacio se transforma en Paseo de Alfonso XIII, quedando partido por la mitad por culpa del Monumento de Las Batallas en 1912.

La zona que discurre entre Roldán y Marín y Plaza de las Batallas es un bulevar con dos carriles aparte del acerado con espacios para la flora, un espacio muy frecuentado hasta la reforma de los años sesenta. La segunda parte, la zona que ocupa el espacio entre la Plaza de las Batallas y la Estación de Ferrocarril, solo había dos caminos para la circulación viaria, aparte de acerados.

A principios del siglo XX, Prados y Palacios propone para el entorno del Monumento de las Batallas que se construya alrededor centros de enseñanza, bibliotecas, archivos y museos. La idea era construir una plaza mucho más grande de la que conocemos teniendo de centro al monumento. Sobre ese proyecto se crea el Museo Provincial, diseñado por Antonio Flores, y el grupo escolar Las Batallas, originario también de Antonio Flores. Con la muerte de Prados y Palacios el proyecto se suspende y la Plaza de las Batallas no tuvo oportunidad de aumentar.

En los años 40 y 50 este entorno se convierte en uno de los espacios más entrañables para los ciudadanos por los jardines ingleses que se diseñaron alrededor con bancadas tipo respaldo. Con las fotos aéreas daba la impresión de ser una guitarra, por lo que a la plaza se la conocía como de la guitarra, comentando sus viandantes que en verano iban a tomar el sol a la guitarra.

viernes, 10 de enero de 2020

Ruta de los Nazaríes por la capital del Santo Reino


Se la conoce como Ruta de los Nazaríes al camino turístico que une el municipio jiennense de Navas de Tolosa con la capital granadina. Yayyan, como se la conoce a la capital del Santo Reino en época musulmana, vio como Abd al-Rahman II trasladaba la capitalidad de la provincia del Alto Guadalquivir a nuestra ciudad. Gracias a este hecho se lleva a cabo la elaboración de un programa de construcciones oficiales que trajo consigo la creación de una mezquita aljama y una alcazaba.
En el siglo XI, Jaén entra a formar parte del reino de los ziríes de Granada para pasar a ser un principado autonómico y luego caer en manos del rey de Sevilla antes de su ocupación por los almorávides. En el siglo XII, la dinastía marroquí mejora sus baluartes y se construye una nueva mezquita mayor en la ciudad.
Ya en 1246 al-Ahmar pacta la entrega de Jaén con Fernando III a cambio de reconocer el estado nazarí y fijar una frontera que debería mantenerse durante 250 años, asumiendo Jaén el papel de ciudad fronteriza.
Hecha esta breve introducción histórica, la Ruta de los Nazaríes nos presenta una serie de visitas a lo largo de la ciudad con diferentes puntos de interés que hayan tenido algo que ver con el mundo islámico, como por ejemplo el Castillo de Santa Catalina. Este conjunto histórico que reina la capital del Santo Reino se dividía en tres partes; Castillo Viejo, Abrehuy y Castillo Nuevo. El Castillo Viejo configuraba una fortaleza de muros con torres cuadradas creadas en el siglo XII, asentándose estas sobre construcciones del antiguo emirato del siglo IX. En la actualidad estos terrenos están ocupados por un Parador de Turismo. Del antiguo Abrehuy no queda prácticamente nada al igual que el Castillo Nuevo, sobre la que se construyó la fortificación cristiana de Alfonso X encima de las antiguas defensas musulmanas.
Toda ciudad histórica ha sobrevivido gracias a las teorías de construcción de murallas defensivas que protegieran a un enclave urbano, y en época musulmana no iba a ser menos. En la actualidad se conservan tramos de muralla de época islámica con torres en el cerro de Santa Catalina dirección hacia el barrio de la Magdalena.
El entorno de la Magdalena conformaba el epicentro del municipio romano de Aurgi y de la ciudad musulmana. En ella se construyó la primitiva mezquita aljama de la capital en la actual iglesia parroquial de la Magdalena, un edificio de cinco naves levantado a mediados del siglo IX bajo el emirato de Abd al-Rahman II. Aún se conservan la base del gran alminar, convertido en campanario cristiano, y el patio, creado anteriormente como sahn o patio de abluciones.
El antiguo Convento de Santo Domingo fue creado en el siglo XIV sobre el antiguo palacio morisco del gobernador de la Cora de Yayyán que el rey Juan I cedió a los dominicos para crear el denominado Colegio de Santo Domingo. Actualmente es sede del Archivo Histórico Provincial de la Diputación de Jaén.
Bajo el palacio del Conde de Villadompardo se encuentra uno de los baños árabes mejor conservados de España. Con una superficie de 400 m2, la leyenda les da el nombre de Alí por el nombre de su constructor. Su construcción data de los siglos XI o XII rodeado de palacios musulmanes. Se accede primero al vestíbulo –al-bayt al-maslaj–, y a continuación a la sala fría –al-bayt al-marid–, iluminada por lucernarios cenitales. Siguen las salas templada y caliente –al-bayt al-sajun–, bajo bóveda semiesférica de ladrillo sobre pechinas y arcos de herradura apoyados en columnas. A sus lados se abren alcobas, sumidas en la tenue luz que irradian las lucernas estrelladas. 
La iglesia cristiana del barrio de San Juan de la capital fue construida sobre un conjunto de edificios musulmanes que comprendían una casa, una mezquita y unos baños. El antiguo alminar, situado entre la calle Martínez Molina y calle los Caños, quedó separado del templo al abrirse nuevas vías de comunicación.
Muy cerca de esta se encuentran los antiguos baños árabes del Naranjo, segundo complejo de los cuatro que se encuentran identificados en la ciudad, y que posteriormente tuvo otros usos.
La Capilla de San Andrés es una antigua parroquia que data del siglo XIII sobre una antigua sinagoga judía. En su interior alberga la Santa Capilla y Noble Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora con una magnífica reja del siglo XVI. Sus puertas fueron cerradas en 1835.
El Real Monasterio de Santa Clara fue creado a extramuros de la ciudad, pero por culpa de un ataque nazarí de 1368 a la ciudad de Jaén el convento tuvo que ser trasladado a sus actuales dependencias ya en el siglo XV. En su interior se venera al Cristo del Bambú, una imagen del siglo XVI y que procesiona por las calles de la capital del Santo Reino cada Lunes Santo con la Cofradía de los Estudiantes.
El camino continúa hacia la Catedral de Jaén por el eje principal de la antigua ciudad árabe conformado por las calles Martínez Molina y Maestra. Una catedral creada bajo los restos de una mezquita árabe de la que ya no quedan restos de la mismas.
Aprovechando la visita no se puede dejar de ver rincones que, si bien puede que no tenga rasgos árabes, sí que tienen una importancia especial para conocer la historia de nuestra ciudad. Partiendo de la plaza de Santa María podemos subir por el barrio de la Merced, del siglo XV, y bajar por sus angostas calles hasta llegar hacia el barrio de San Ildefonso y Puerta del Ángel, barrio obrero por excelencia de nuestra hermosa ciudad.



viernes, 3 de enero de 2020

De leyenda: Los fantasmas de los Baños Árabes


Que una instalación con mil años de historia no tuviera sus propios misterios sería impensable por el gran número de personas que han transitado por el mismo.
Cuenta la leyenda que en los Baños Árabes, o Baños del Niño, fue asesinado Alí ben Hammud, sexto califa omeya del Califato de Córdoba en el año 1018, y que, desde entonces, a las doce del mediodía, se siente la presencia del fantasma, absorbiendo las energías de los visitantes.
Al parecer, en pleno mediodía, mientras el rey Alí estaba descansando en los baños públicos, entraron tres enemigos, y mientras uno cerraba las puertas, otro hacía lo mismo con las lucernas y un tercero avivaba el fuego de la caldera, de tal modo que la temperatura aumentó considerablemente. El noble comenzó a sudar hasta que se quedó sin una gota del mismo, muriendo al instante.
Otra leyenda comenta que estando su majestad en la sala caliente le sorprendieron unos eunucos fieles a un noble rival y lo apuñalaron hasta quedar herido de muerte. Siguiendo la costumbre árabe, le dieron a elegir el punto donde quería ser rematado, eligiendo el rey Alí una de las columnas de la sala templada, donde finalmente lo asesinaron.
En la actualidad, hay visitantes que se han sentido mal, con pocas fuerzas e incluso ha habido algún que otro desvanecimiento. Hay ocasiones en las que se han notado bajadas bruscas de temperatura, o extrañamente se han descargado baterías de móviles o cámaras, o se han velado películas fotograficas.
Hace unos años, unas mujeres de unos veinte años de edad que visitaban los baños junto a un grupo de visitantes, vieron a un hombre vestido con una túnica o bata larga hasta los pies que pasaba por la puerta principal de acceso a la sala caliente. Este hombre estaba en la zona templada, y al parecer miraba fijamente a estas mujeres. Cuando iba a concluir la visita, se apagaron las luces de los baños provocando los nervios entre los turistas. La guía que comandaba la visita preguntó al personal del museo quién había apagado las luces, pero todos ellos juraron que nadie se había acercado a ese sótano. Muchos pensaron que había sido el extraño hombre que caminaba por la zona para invitar a estas personas a abandonar el lugar y dejarlo tranquilo, pero nadie puede demostrarlo.
Lo cierto es que, dejando a un lado las leyendas, la historia nos dice que el rey Alí pudo ser asesinado, pero no en los baños públicos de Jaén, sino en los baños del Alcázar de Córdoba por unos siervos pagados por Jayrán al-Saqlabi al-Fata al-Amirí, rey taifa de Murcia y Almería, quizás formando parte de una conspiración de los seguidores de los omeyas, también en el año 1018.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Los sanatorios de Jaén


A lo largo de la historia, las personas con problemas psicológicos se refugiaban en casas u lugares de acondicionamiento para ser tratados de sus dificultades mentales. Sin embargo, no fue hasta 1850 cuando, en el antiguo Hospital Provincial de San Juan de Dios, se habilitó una sala que no ofrecía ni las comodidades pertinentes ni una asistencia psiquiátrica adecuada. Este espacio estaba situado en un semisótano, con ventanas altas y fuertemente rejadas, daba poca luz y ventilación y colindaba con la calle Santa Úrsula.

Por el reducido espacio del que disponía esta sala dedicada a San Diego, en 1910 se iniciaron las gestiones pertinentes para construir un sanatorio provincial, planteando en un principio que fuera Úbeda el que acogiera este centro. Nueve años más tarde, tras ser cada vez más acusado la falta de espacio en el Hospital Provincial, y después de no existir evidencias de la construcción del nuevo sanatorio, se decidió demoler unas casas anexas al hospital provincial para construir un nuevo pabellón psiquiátrico, inaugurándose este nuevo espacio en 1926.

Aun así, todavía existía la necesidad de construir el añorado psiquiátrico, por lo que en 1928 se acordó proponer un concurso de adquisición de terrenos para alojar el edificio, especificando que este debía tener una extensión de entre 20 y 30 hectáreas y debería estar situado a unos 7 kilómetros de la ciudad. De nuevo esta idea fue aparcada para reiniciarla en 1932 sin muchas esperanzas.

En mayo de 1934 don Bartolomé Perales Jurado ofreció la finca “Viñas Nuevas” en la carretera de Madrid, siendo adquirida posteriormente por la Diputación Provincial. Tras las tareas de medición sobre el terreno, se encarga al arquitecto provincial don Luis Berges la elaboración del proyecto de construcción del sanatorio para introducirlo en los presupuestos provinciales del siguiente año.

Dos años más tarde, en plena contienda bélica, y ante la falta de un espacio digno para cuidar a personas con enfermedades mentales, el Antiguo Hospital Provincial de San Juan de Dios fue ocupado por el frente popular republicano y en su lugar los enfermos mentales fueron divididos por sexos y repartidos entre el Convento de las Bernardas y el Convento de las Descalzas.

Ya en 1940, con Francisco López Rivera como nuevo arquitecto provincial, se acomete de nuevo el expediente de construcción del sanatorio bajo los planos del ya fallecido Luis Berges Roldán. El edificio se dividía en tres bloques. Uno principal, de tres plantas, en el que se localizaría el sanatorio propiamente dicho. Uno secundario, que alojaría la capilla, la residencia de la comunidad y otras dependencias. Y un tercer pabellón dedicado al recibimiento de personas y una portería.

En los años 50 el sanatorio recibió un último impulso, abriendo sus puertas definitivamente en aquella época, y gozando de una gran salud hasta que en los años 70 este cayó en decadencia. Diez años más tarde, la corporación democrática socialista redactó un proyecto para modernizar las instalaciones del complejo, pero el edificio poco a poco fue reduciendo sus servicios hasta que en 1987 la Diputación Provincial ordenó el derribo del complejo, dejando en pie tan solo cinco salas para la escuela de enfermería.

viernes, 20 de diciembre de 2019

En el olvido: La familia de los Moyas y su capilla en la Parroquia de la Magdalena


En la actualidad, en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, se conserva en su sacristía un hueco y un arco de medio punto de una antigua capilla mandada a construir por una familia de notable y reputado prestigio de nuestra ciudad conocida como “Los Moya”.

Esta familia estuvo formada en pleno siglo XVI por don Diego de Moya, hijo de don Martín Fernández de Moya y doña Catalina Fernández, y esposo de Doña Ana Gutiérrez, de la que tuvo tres hijos; Francisca, Alonso y Diego de Moya, contrayendo este último matrimonio con doña Ana de Alcázar, y teniendo una hija llamada doña Ana de Moya, fundadora de la capilla de la que se habla.

Esta última mujer murió muy joven, y dejó por escrito en su testamento la construcción de dicha capilla, nombrando como herederos a Alonso y doña Francisca de Moya, sus tíos, y como albaceas al doctor Pastrana, al doctor Salcedo, y a Melchor de Soria, priores de las iglesias más importantes de la ciudad.

Rápidamente los albaceas decidieron construir la capilla en un corredor paralelo a la actual sacristía ocupando el espacio que va desde la tribuna del coro a un aposento que se comunicaba con el actual estanque romano de la iglesia. La traza de la misma fue diseñada por don Alonso Barba y por don Francisco González, comenzando las obras en 1585 con el fin compromiso de terminarlas para el día de Pascua de Navidad próximo.

Para la construcción de un arco de medio punto se tuvo que romper un muro que separaba a la iglesia del corredor que existía en aquella época y se construyeron además unas ventanas y unas lumbres en la parte alta de la capilla que no daba luz alguna. También en la parte alta de la misma se colocó el escudo de armas que utilizaron la familia de los Moya durante muchos años.

Finalizadas las obras, tanto Melchor de Soria como Nicolás Hernández y Salvador de Madrigal se dispusieron a cobrar las deudas que los herederos de doña Ana de Moya aún no habían abonado, pero estos se negaron en rotundo al eludir que no estaban conformes ni con el resultado definitivo ni con las formas en la que la capilla fue construida.

Por este enfrentamiento, el obispado de Jaén se vio obligado a intervenir en el asunto, condenando a los herederos de doña Ana de Moya a pagar lo que se debía por la construcción so pena de excomunión.

Con el paso del tiempo, la capilla desapareció y en la actualidad no ha quedado ni rastro de la misma, provocando el desconocimiento de si finalmente la obra fue ejecutada por Salvador de Madrigal o encargado a Sebastián de Solís.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Callejero de Jaén: Navas de Tolosa y Plaza de la Libertad


El entorno Navas de Tolosa y Plaza de la Libertad se puede denominar como el camino natural con el que llegar al centro de la ciudad para aquellos viajeros que utilizan el autobús como medio de transporte a fin de desplazarse a nuestra ciudad.

Navas de Tolosa es uno de los ejemplos de la puesta en práctica del plan de ordenación urbana elaborado por Luis Berges en 1927. Fue trazada en una época en la que el tráfico rodado era mucho menor de lo que posteriormente fue, y eso hizo que las dimensiones de la calle fueran totalmente insuficientes. Una calle con un urbanismo realmente capitalino buscando que la ciudad, en los años 40 y 50, se acercase a la modernidad.

Entre casas de pisos de estilo historicista y zonas ajardinas que convivieron en este espacio durante mucho tiempo, destacó el recordado Cine Lis Palace, importante espacio cinematográfico del siglo XX y que hoy en día es uno de los pasajes comerciales más significativos del entorno.

Otro de los claros ejemplos de la puesta en marcha del plan general de los años 20 fue también la Plaza Coca de la Piñera, rebautizada como Plaza de la Libertad. En ella se construye, junto con la estación de autobuses y el extinto Hotel Rey Fernando, edificios de viviendas de carácter señorial, convirtiendo esta zona en uno de los puntos más representativos de la época.

Lo que se buscaba con estas arterias y con otras colindantes era la de ordenar el espacio diseñando una serie de calles complementadas con plazas y jardines donde hubiera poca densidad de edificación y que diera lugar a unas calles bien luminosas, como finalmente se consiguió.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Personajes ilustres de nuestra tierra: Rosario Pardo


Doña Rosario Pardo Crespo es una actriz consagrada a nivel nacional nacida en la capital del Santo Reino el 3 de septiembre de 1959. Rápidamente, su familia se trasladó hasta la ciudad vecina de Úbeda, donde estudió desde bien pequeñita en una institución teresiana. Ahí fue donde descubrió que tenía madera de artista ganando todos los concursos marianos y participando en todos los eventos en los que se interpretara.

Sus estudios continuaron en el instituto y en el colegio universitario hasta que la actriz se trasladó a la Universidad de Granada para estudiar ciencias hispánicas. Vivir en el Albaycín y estar en pleno contacto con grupos de teatros hizo que su formación artística se enriqueciera. Tras terminar en la ciudad nazarí se trasladó a Madrid para estudiar un año en la escuela flamenca de Amor de Dios.

De ahí viajó a las islas canarias para que Tenerife le sirviera de reposo espiritual. Allí, rodeada de chicharrones, colaboró con grupos canarios en obras de teatro y giras por todo el archipiélago que le hizo lograr algún que otro premio no solo teatral, sino también por la participación en cortos, cuentos y dirección teatral.

Poco tiempo después, se trasladó a Sevilla para continuar con su carrera teatral, aunque la verdadera fama la consiguió por televisión. Crónicas Marcianas le brindó la oportunidad de imitar a diversos personajes, entre ellos a Rocío Jurado, con su famosa coletilla, “lo que es, es”. Después fichó por la serie Cuéntame Cómo Pasó, abandonando la serie en 2005 para hacer comedia.

Una quincena de películas, más de treinta obras de teatro, de las que la mitad han sido dirigidas por ella misma, cuatro libros, varias series y algún que otro premio por su laboriosa profesionalidad hacen de esta protagonista una de las mejores representantes de nuestra cultura interpretativa por cada uno de los rincones de nuestro país.